
En nuestras cercanías, cuando buscamos rastros del pasado, solemos remontarnos a la época romana por lo mucho que dejó, por su valor turístico y por la distribución de los restos por casi toda Extremadura, con Mérida como capital del imperio en la Península.
Sin embargo, antes, mucho, mucho antes, habitaron estas tierras hombres y mujeres como nosotros, pero a la vez bastante diferentes. Ninguno de nosotros vestiría como ellos, ni calzaría como ellos, ni se buscaría la vida como ellos para comer, ni dormiría donde ellos lo hacían. Cierto es que no querríamos vivir al día como hacían ellos, pero seguro que hay algo que ellos no necesitaban y que le cambiaríamos: la hipoteca.
Pues vamos a buscar cerca de aquí a estos hermanos prehistóricos, el próximo domingo día 12 de febrero, saliendo a las 8:30h del silo y teniendo que pagar por el transporte lo mínimo necesario para cubrir el coste de los desplazamientos, lo que viene siendo la regla del 3-5-7-10. Es decir, 3€ para los niños socios, 5€ para los adultos socios, 7€ para los niños no-socios y 10€ para los adultos no-socios. En este caso, los prehistóricos no ofrecen avituallamiento ni almuerzo, como sí hacían los de Encinasola. Eso sí, para mediodía estaremos en casa.
Merece la pena descubrir que permanece inalterable con el paso del tiempo algo tan valioso, y verlo tan cerca de nosotros. Disfrutad del paisaje en el que está enclavada la ruta. Llevad los ojos bien abiertos, quizás encontremos más de lo que ya se ha mostrado. ¿Os imagináis que todavía no se ha descubierto todo y nos tropezamos con ruinas de un prehistórico BANPRESTO (Banco Prehistórico de Crédito) donde todavía se está pagando la letra del dolmen?
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