El día empezó lluvioso, pero fueron unos 35 senderistas los que se propusieron seguir con la tradición de subir a la Sierra el día de los Mártires.
La recompensa no tardó en llegar, porque cesó la lluvia y quedó un día estupendo para estar de campo, con sol y una temperatura muy agradable.
Se subió a lo más alto y, como hiciéramos el año pasado, pasamos por la piedra resbaliza y sus alrededores, para jugar un rato y disfrutar de la chaquetía. De allí, por veredas llegamos a la Fuente Santa y de nuevo al pueblo.
Pero la ruta no acabó con la caminata, había algo más que castañas, nueces, chocolate, higos y roscas de pan. Tal y como se había avisado en los carteles y por internet, después se disfrutó de un picoteo en el Pantoja, para terminar las celebraciones mejor aún.
No podemos perder la costumbre, entre otras cosas porque la asistencia y los comentarios nos dicen que así debe ser. Y por algo más, el porcentaje de senderistas infantiles crece en esta ruta (mirad las fotos al lado), porque disfrutan, y a nosotros nos gusta que sepan valorar lo que es suyo y de este modo se transmita de generación en generación.
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